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Mi progreso personal

Las cualidades y virtudes que se requieren de una joven en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, están ejemplificadas en la vida de muchas mujeres notables a través de la historia. Entre dichos ejemplos se encuentra María de Nazaret cuya misión, la de ser la madre del Hijo de Dios, es única en la historia.

Un día Gabriel, un mensajero celestial, llegó a ella con un mensaje de Dios el Padre. Le dijo que era bendita entre las mujeres. Había sido escogida para ser la madre del Hijo de Dios. El mensaje de Gabriel debe de haber asombrado a María, pero ella estaba preparada. Estaba destinada a servir al Señor, por lo que respondió:

“He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38).

Su espíritu de devoción a Dios y su disposición a servirle proporcionan un ejemplo para las jóvenes de la Iglesia.

Tú eres una hija de Dios y tienes un importante papel que cumplir dentro del plan eterno de Dios. Has sido escogida por el Señor para venir a la tierra en este tiempo y para cumplir una misión especial y ayudar al Salvador con su obra aquí en la tierra. (Un aporte de Marianella M. P.) Gracias.

 

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EN POS DE LA EXCELENCIA

tmpb4aEN POS DE LA EXCELENCIA (1974)

. . .Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (1 Corintios 12:31)
. . .Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo. (Filipenses 1:10)
. . .En el don de su Hijo, Dios ha preparado un camino más excelente. (Eter 12:11)
“En pos de la excelencia” es un desafío concebido para que el participante cultive una vida de amor y servicio semejante a la de Cristo. El alcance de este objetivo precisa de un esfuerzo tenaz y diligente en todos los aspectos de la vida, a saber: espiritual, intelectual, social y físico.
El desafío de “En pos de la excelencia” tiene la intención de fortalecer el apego a los principios del evangelio por parte de los miembros de la Iglesia que decidan participar. Toda persona que vaya “En pos de la excelencia” debe normar su vida con tal adhesión al ejemplo sagrado y perpetuo del Salvador, Jesucristo, que los principios básicos de la observancia del evangelio se incorporen a su vida y en ella permanezcan por la eternidad.
“Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección; y si en esta vida una persona adquiere más conocimiento e inteligencia que otra, por motivo de su diligencia y obediencia, hasta ese grado le llevará la ventaja en el mundo venidero”